Como te mueves cambia el entrenamiento

Entrenar no solo es sumar sesiones. Es, primero, cómo se mueve el cuerpo mientras estamos entrenando. Existe una gran población que hace ejercicio con regularidad, pero pocas personas paran a revisar si el movimiento se siente coordinado, fluido o estable. Eso es uno de los factores más relevantes del entrenamiento.

Cuando el movimiento es eficiente, el cuerpo distribuye mejor las cargas. Los músculos trabajan donde corresponde, existe menor fricción en las articulaciones y el esfuerzo se siente más parejo. En cambio, cuando el movimiento pierde calidad, el cuerpo empieza a gastar más energía para hacer lo mismo. No necesariamente duele, pero se siente un movimiento “pesado”, menos natural.

Esto no tiene que ver con fuerza ni con ganas. Tiene que ver con cómo está respondiendo el sistema completo: musculatura, articulaciones y sistema nervioso. A veces el cuerpo está disponible y moverse se siente más fácil. Otras veces cuesta coordinar, mantener un ritmo o todo se siente más tenso desde el inicio. Esa diferencia no es azar, es información sobre cómo el cuerpo está respondiendo ese día.

Entrenar ignorando cómo se mueve el cuerpo nos lleva a compensaciones. El ejercicio se sigue haciendo, pero a un mayor costo físico. Con el tiempo, eso se traduce en sobrecargas, molestias repetidas o sensación de tope, incluso entrenando “bien” en términos de frecuencia.

Poner atención a la calidad del movimiento no significa entrenar menos ni entrenar con miedo. Significa entrenar mejor. Ajustar el foco, cuidar la técnica y moverse bien es parte del entrenamiento, no un detalle secundario.

Porque al final, el cuerpo no solo se adapta a lo que haces, sino a cómo lo haces. Y ahí es donde se empieza a marcar la diferencia.

IÑAKI ACHONDO

@kalud.cl
Quiropráctico deportivo
Fundador de Kalud