Des, no te mueras nunca

Pasarán los años y Des Linden seguirá siendo una ídola en Boston, y también en norteamérica. El hecho de ser la última estadounidense en ganar el clásico maratón, más encima en una edición donde hubo una tormenta que comenzó antes de la largada, y terminó horas después del cierre de la prueba (hizo 2h39:54 el 2018), la encumbran casi como una santa.

El año pasado Linden decidió colgar los botines, de manera competitiva, a los 41 años. No sería un retiro definitivo del deporte, pero ahora disfrutaría desde otro ámbito y en otras pruebas. Lo hizo en el último maratón de Nueva York donde corrió como pacer, bebiendo cerveza incluso en plena ruta. Lo hizo también hace unas semanas desafiando el Maratón Des Sables en Marruecos, donde fue 3° general, y lo hizo ahora en Boston corriendo con la masa. Con el número 2018, en honor al año en que ganó, fue la encargada de dar la partida a los atletas profesionales para luego irse a su corral y disfrutar de la carrera como una corredora más. ¿El resultado? Fue 30° entre las mujeres con 2h35:49 siendo 2° en la categoría 40-44.

Otra atleta local que a todos les cae bien, y que estuvo en Boston, es la sempiterna Sara Hall. Con 43 años recién cumplidos llegó a la meta en 2h31:55 en un año donde también corrió en Houston y abandonó en Tokio. Hall ganó con su categoría, pero lo anecdótico es que en la misma carrera estuvo su hija Hana Hall quien terminó en 3h26:07.