Hay lanzamientos… y hay lanzamientos. La ASICS Superblast 3 no llegó en silencio ni en cualquier contexto. Se presentó en los días previos al Maratón de Sevilla de febrero pasado, con la ciudad respirando running y figuras como la triatleta y medallista olímpica Beth Potter como invitada de honor. Y estuvimos muy atentos a eso porque esperábamos una actualización media necesaria porque la versión previa de este modelo no nos había convencido del todo. Bueno, pero toda la fanfarria anterior no fue casualidad. Fue un mensaje claro: esta zapatilla quiere estar en el centro de la conversación. Vamos de qué se trata.
Lo esencial
Tecnología: entresuela con amortiguación FF LEAP™
Uso: multiuso, desde entrenamientos suaves hasta maratón
Peso: 235 gramos – talla 9.5 US de hombre
Precio: $199.990
Disponible en: tiendas ASICS y www.asics.cl

La historia de la línea Superblast es, en cierto modo, una historia de éxito que se cocinó a fuego lento. La primera versión dejó a muchos corredores confundidos: una zapatilla alta, que pretendía sentirse rápida, pero sorprendentemente firme para su categoría. En su momento, en el pasado Maratón de Nueva York del año 2022 si la memoria o nos falla, pudimos tomar uno de los primeros pares disponibles, y nos dejó con un gusto extraño. Pero esa es historia antigua. Con el tiempo, sin embargo, su propuesta empezó a tener sentido. Ligera, reactiva y capaz de proteger las piernas en entrenamientos largos sin depender de una placa. La segunda versión pulió en parte la fórmula, aunque la seguimos sintiendo un poco demasiado firme. Y ahora, la tercera entrega representa la primera gran evolución real de la saga. Y para bien.
El cambio más importante está en el corazón de la zapatilla. Adiós al FF Turbo+, hola al FF Leap (ATPU), la espuma más avanzada de ASICS, heredada de modelos de alto rendimiento como la ASICS Metaspeed Ray. ¿La sensación? Más amable desde el primer kilómetro, más elástica y progresiva. Si la Superblast 2 necesitaba algunos rodajes para “soltarse”, la 3 se siente viva desde el primer paso.
La mediasuela también crece ligeramente. Ahora alcanza cerca de 46,5 mm en el talón, manteniendo el drop de 8 mm. Lo interesante es que, pese a esa mayor altura, el peso baja unos 10 gramos respecto a la versión anterior. Traducido al lenguaje del corredor: más material bajo el pie, menos lastre cuando los kilómetros empiezan a acumularse.
Pero la magia no está solo en la espuma. ASICS introdujo un detalle de ingeniería que cambia bastante la experiencia. Bajo el antepié aparece una incisión estratégica —un canal tipo diamante justo detrás de los dedos— que permite que la capa de FF Leap se comprima de forma más independiente en esa zona. El resultado es un despegue más dinámico, con un rebote que aparece justo cuando el cuerpo empieza a cansarse. Y la verdad se nota.
En la base, la capa de FF Blast+ aporta estructura y estabilidad. No es una zapatilla de soporte, pero sí una supertrainer con chasis sólido, capaz de sostener corredores de hasta 85 o 90 kilos sin volverse inestable. Es un equilibrio interesante: la capa Leap entrega energía y elasticidad, mientras el Blast+ controla el rebote para mantener la transición fluida. Una combinación que funciona muy bien.
El upper woven de doble capa también evoluciona. Mantiene una horma generosa —algo que siempre ha caracterizado a la familia— pero con un sistema de cordones rediseñado que bloquea mejor el mediopié. Es transpirable, flexible y fácil de ajustar. Si tienes pie estrecho quizá necesites apretar un poco más los cordones, pero para la mayoría de los corredores el ajuste será cómodo desde el primer uso.
¿Dónde brilla la Superblast 3? En casi todo. Entrenamientos suaves, prácticas largas, progresivos o entrenamientos con bloques a ritmo maratón entre 4:30 y 4:00 por kilómetro. No es una voladora con placa, pero perfectamente puede plantarse en una maratón sin complejos para quienes prefieren opciones más conservadoras. También está el tema de la durabilidad. El compuesto ATPU promete resistir cerca de 900 kilómetros sin perder rebote de forma dramática, una cifra que empieza a equilibrar la ecuación considerando su precio.
En un mercado obsesionado con el carbono, la Superblast 3 recuerda algo simple: no siempre necesitas una placa para correr rápido. A veces basta con una zapatilla que combine amortiguación, respuesta y versatilidad en la dosis justa. Esta zapatilla, para nosotros, lleva la bandera en este sentido.