En cuestión de semanas, Cooper Lutkenhaus pasó de ser “el chico de secundaria rápido” a convertirse en el atleta más joven en la historia en firmar un contrato profesional con Nike. ¿La razón? Un 1:42.27 en los 800 metros en el USATF, cuarto mejor tiempo de la historia para un estadounidense y récord mundial sub-18. Todo esto, con apenas 16 años y dos cursos de high school por delante.
El acuerdo lo pone en la misma línea que Tamari Davis, Erriyon Knighton y Candace Hill, aunque con una diferencia clave: seguirá entrenando en su colegio de Texas, con el mismo coach y compartiendo pasillos con sus amigos de siempre. “Si algo no está roto, no lo arregles”, resume su padre.
El próximo gran desafío será el Mundial de Tokio en septiembre, donde se medirá con los mejores del planeta. Cooper ya demostró que sabe correr sin complejos: todo para ganar, nada que perder. Y aunque su camiseta cambie al swoosh, en esencia seguirá siendo el chico de Northwest High que un día corrió más rápido que casi todos los adultos.