Cada enero, Japón se detiene para mirar correr por las calles asiáticas. No es una maratón, es el Ekiden, una tradición centenaria donde el atletismo se convierte en relato colectivo y orgullo nacional. Sin ir más lejos, este 2026 se festejó su 102° versión.
El Ekiden es una carrera de relevos en ruta, donde los equipos, en su gran mayoría conformado por estudiantes que representan a sus universidades, se pasan una banda llamada tasuki, símbolo de compromiso y responsabilidad. No se corre solo por uno mismo: se corre por el equipo, por los que vienen y los que ya no están. En Hakone, el más famoso de todos, diez tramos, dos días de competencia y más de 200 kilómetros definen al mejor equipo universitario del país.
La Universidad Aoyama Gakuin volvió a escribir historia al ganar su tercer título consecutivo, estableciendo además un nuevo récord del evento. Pero más allá del resultado, Hakone volvió a emocionarnos con historias como la de Yuichi Sato, pieza clave de Seigaku, corriendo inspirado por su abuelo fallecido y por sus compañeros, o la de Goki Takayama, de Kokugakuin, que transformó años de frustración en una actuación memorable tras sumar más de 1.200 km de entrenamiento en verano.

