Las llegadas estrechas en el maratón, donde la tecnología tiene que dirimir al ganador, se están transformando en pan de cada día en los distintos rincones del mundo. Lo vimos el año pasado en los 42K del Mundial de Atletismo de Tokio, luego en el desenlace de Nueva York o hace unos días en la primera fecha del año del World Marathon Major también en Tokio. Este domingo la tendencia la vimos ahora en el Maratón de Los Ángeles donde el triunfador se definió por 00,01 segundos.
El keniata Michael Kimani lideraba con comodidad la carrera de la costa oeste de Estados Unidos cuando enfrentó la recta final del circuito firme para quedarse con la victoria. Pero no sabía que el local Nathan Martin tenía guardado sus últimos cartuchos para realizar un sprint digno de velocista y pillarlo a menos de un metro de la llegada. Aunque ambos cronometraron 2h11:18, y Kimani se “tiró” de pecho a la meta para marcar antes, la victoria recayó sobre Martin. El pódium lo cerró, bien atrás, el etíope Enyew Nigat (2h14:23).
En las mujeres esta escena no se repitió. La ganadora fue, con comodidad, la keniata Priscah Cherono con 2h25:20, dejando segunda a la local Kellyn Taylor (2h27:37). La tercera fue la también keniata Antonina Kwambai con 2h28:50.
Algo anecdótico que tuvo esta edición del Maratón de Los Angeles fue que, debido a las altas temperaturas pronosticadas para el día de la carrera, la organización dio la opción a los inscritos de retirarse en el kilómetro 30 pero de todos modos poder retirar su medalla de finalista, algo que generó bastante debate ya que muchos argumentaban que la presea es para los que finalizan los 42.2K y no para los que abandonan sea cual sea el motivo.

