Golpe sobre la mesa en el atletismo mundial. La World Athletics frenó en seco el intento de Turquía por reforzar su selección a golpe de billetera, rechazando 11 solicitudes de cambio de nacionalidad de atletas de élite.
¿El problema? No eran decisiones individuales. El comité concluyó que se trataba de una estrategia coordinada, la cual estaba financiada por el gobierno turco, para “comprar” talento internacional de cara a eventos como los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
En la lista aparecían nombres pesados como la maratonista keniata Brigid Kosgei, el fondista keniata Ronald Kwemoi y el discóbolo jamaicano Roje Stona. Todos quedaron fuera. De hecho, Kosgei en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 obtuvo la medalla de plata en el maratón, representando a su país natal.
La normativa es clara: tres años de espera y un vínculo real con el país. Pero acá, según el panel, primaban los contratos por sobre la identidad deportiva.

