Hoy las redes están llenas de promesas en formato rápido: “estos son los 3 hacks que…, “este producto te cambia la vida”, “el sueño se arregla con una pastilla”, “esto dispara tu rendimiento”. Suena atractivo porque suena fácil. El problema es que esa narrativa no busca que mejores, busca que vuelvas por otra dosis de esperanza, otro video, otra compra, otra excusa elegante para evitar lo básico.
La realidad es menos emocionante, pero funciona. El rendimiento y la salud no se construyen con una sola cosa, se construyen con muchas cosas bien hechas y sostenidas por mucho tiempo. Entrenar sin continuidad no sirve, comer bien dos días no sirve, dormir una semana perfecto y luego romperlo todo tampoco sirve. De todos modos es celebrarble si rompiste la rutina e hiciste algunas cosas mejor, pero el progreso que buscas exige buenas decisiones repetidas en el tiempo.
La “píldora mágica” es cómoda porque te quita responsabilidad: si no mejoras, culpas a la falta del producto correcto, no a la falta de sistema. Recuerda, el cuerpo no negocia ni conversa con el marketing. Si tu base es débil, cualquier hack es maquillaje. Si tu base es sólida, casi ningún hack es necesario. Lo que te separa del montón no es una solución secreta, es tu capacidad de sostener lo obvio sin aburrirte.
Tus alternativas: o te tragas la promesa y te conviertes en un consumidor de atajos, o aprendes cómo se hace y pones las horas que hay que poner.
Nadie puede decidir eso por ti, pero el resultado siempre delata el camino que elegiste.
felipe araya
@COOK_SCL
Chef, Coach, Asesor y
Consultor en Alto Rendimiento

