A un año de su retiro profesional, Desiree Linden sigue escribiendo capítulos que amplían su legado más allá del asfalto. La última gran señal llegó en el exigente Marathon des Sables 2026, donde la estadounidense, campeona del Maratón de Boston 2018 y doble olímpica, se subió al podio con un tercer lugar en su debut en esta mítica prueba de autosuficiencia.
No era un desafío menor: 270 kilómetros en seis etapas por el Sahara marroquí, incluyendo una brutal jornada de 100 km en formato nocturno. En ese terreno extremo, donde el calor, la estrategia y la autosuficiencia pesan tanto como las piernas, Linden demostró que su transición al trail va en serio.
La carrera fue dominada por Maryline Nakache, quien se quedó con su tercer título, mientras que Mohamed El Morabity lideró la clasificación masculina. Pero más allá de los ganadores, la historia de Linden destaca por su capacidad de reinventarse.
Tras un inicio reciente en el ultra, incluido el Black Canyon 50K, este podio confirma que su motor competitivo sigue intacto. Cambió el pavimento por la arena, pero no el hambre de desafío. Y eso, en el desierto, vale oro.
