La guerra por los diseños también llegó al running. New Balance presentó una demanda contra Decathlon en Estados Unidos, acusando a la compañía francesa de comercializar una zapatilla que, según la marca, infringe elementos protegidos de su diseño.
El conflicto apunta específicamente a modelos vendidos por Decathlon bajo su línea Kiprun. New Balance sostiene que existen similitudes suficientes como para generar confusión entre ambos productos y reclama por la presunta utilización no autorizada de características de diseño.
La demanda abre un nuevo capítulo en una industria donde la tecnología, la estética y la propiedad intelectual están cada vez más entrelazadas. Para las marcas, proteger la identidad de sus zapatillas se ha convertido en una disputa comercial relevante, especialmente en un mercado donde las siluetas y soluciones técnicas tienden a parecerse.
