The Last Lap

Salomon S/LAB Phantasm 3: llegó la hora de volar en el asfalto

Tras algunas semanas con embargo, pero al mismo tiempo varios entrenamientos de calidad encima, podemos liberar el full review de una zapatilla Tier 1 para el día de la carrera.  Así, de una con nuestra calificación. No somos muy buenos para el adjetivo exagerado, ni para la crítica destructiva. Pero en este caso, quizás porque se trató de la primera vez con la marca, la vara básicamente no existía.

Pero entrando en materia, hablar de Salomon es, inevitablemente, hablar de trail running (suena obvio, lo es). De barro, roca suelta, gravel, cordones Quicklace y atletas que corren donde a la mayoría le cuesta incluso caminar. La marca nacida en Annecy (Francia) construyó su reputación dominando la montaña, entendiendo el terreno y diseñando zapatillas que parecían una extensión natural del cuerpo en condiciones extremas.

Pero el running, al igual que la vida misma, evoluciona. Y desde hace casi una década, Salomon viene mirando con más atención al asfalto. Primero con pasos tímidos, luego con propuestas más serias, hasta llegar a un punto clave: para ser tomada en serio en la ruta, necesitaba una superzapatilla real. No un experimento. No una adaptación. Algo único, real, de nivel.  Y bueno, sin mucho más que agregar, ahí aparece la familia S/LAB Phantasm, y hoy, con su tercera versión, Salomon no solo entra a la conversación de las mejores zapatillas para correr rápido: la incomoda.

Lo esencial:

Tecnología: espuma optiFOAM+ basada en PEBA
Uso: Competición, desde 10K hasta full maratón
Peso:  180 grms. en talla 9.5US
Precio: $299.990
Disponible en: tiendas Salomon y en www.salomon.cl  

La introducción fue un poco más larga de lo habitual, pero consideramos justos contextualizar bien de dónde viene y de qué se trata todo esto. La S/LAB Phantasm 3 no es una evolución incremental. Es, derechamente, un cambio de enfoque respecto de lo que previamente conocíamos de la marca. En algunas ediciones anteriores de The Running Event habíamos tenido en nuestros manos y pies las versiones previas de la Phantasm pero la verdad es que no encontrábamos esa chispa que nos hiciera querer ir un poco más allá. Un poco por prejuicio, dudábamos del real interés de Salomon en la “calle” y más bien lo sentíamos como una obligación autoimpuesta por necesidades de mercado, por decirlo de alguna forma. Pero volviendo a la revisión, lo cierto es que mientras muchas marcas siguen empujando la fórmula clásica de “más espuma + más placa + más rebote”, Salomon decidió atacar una variable casi ignorada en el calzado de running: la aerodinámica. Sí, aerodinámica. Como en el ciclismo. Como en la F1. No es sencillo, requiere tiempo, inversión, pruebas ensayo/error, pero decidieron ir ahí. 

En colaboración con Swiss Side, especialistas suizos en túnel de viento, Salomon se preguntó algo simple pero incómodo: ¿qué pasa con el aire cuando corres? Y más específicamente: ¿qué pasa con el aire cuando tu pie se mueve al doble de la velocidad de tu ritmo de carrera. La respuesta fue el Phantasm 3. Veamos porqué.

Lo primero que golpea, visual y físicamente, es el upper tipo polaina, una construcción “cache-coeur” que cubre completamente los cordones y elimina interrupciones. No hay lengüeta tradicional, no hay paneles innecesarios. Todo fluye. El recuerdo o comparación inmediata es con las famosas On Cloudboom Strike LS. Inevitable, porque ambos modelos evocan futuro y tecnología. Y al igual que el mencionado modelo de On, la zapatilla no es la más sencilla de calzarse. Cuesto un poco acostumbrarse a un sistema que parece frágil, pero que no lo es. Lo bueno es que con el pie una vez adentro, este queda envuelto, bloqueado, sellado. Cero distracciones. El ajuste es impecable y la zapatilla es fiel a su talla. 

Pero volviendo un poco a la comparación con las On Cloudboom Strike LS, ambas buscan suavizar la transición entre zapatilla y pierna, ambas apuestan por superficies limpias, casi líquidas, y ambas se sienten más “construidas” que ensambladas. La diferencia está en que, mientras las de la marca suiza se sienten algo robóticas e industriales (las confecciona 100% una máquina), la Phantasm 3 es más orgánica, más fluida, quizás más elegante.

Bajo el pie, Salomon ajustó varias perillas clave respecto a la Phantasm 2: aumentó el stack o altura de la mediasuela hasta los 39,5 mm. en el talón y 33 mm. en el antepié, rozando el límite legal; incorporó una espuma optiFOAM+ a base de PEBA más blanda y densa, que entrega una sensación muy suave pero bien controlada, y mantuvo la placa de carbono EnergyBLADE en forma de cuchara, rígida y efectiva, aunque menos “asistencial” que la de otras superzapatillas del mercado.

 ¿La sensación en carrera? La Phantasm 3 se percibe estable, no rebota sin control ni te dispara si no se lo pides, pero exige técnica. Es una zapatilla que funciona mejor cuando corres bien, con apoyo de mediopie, cadencia alta y a ritmo alto. Si entras de talón sin convicción, la base más estrecha en la zona trasera se encarga de recordártelo.

Vale la pena detallar que, donde realmente cobra vida es a ritmos fuertes. Desde, incluso, un 5 mil, un 10K, media maratón rápida, maratón bien entrenado. Como referencia, para ritmos cercanos a 3:30 min/km, la espuma se comprime como debe, la placa entra en juego y la transición se siente limpia, continua, eficiente. No es la superzapatilla más indulgente del mercado. No es la más “fácil”. Pero cuando todo encaja, se siente peligrosamente rápida.

Otra comparación no-odiosa: dejando de lado su particular upper, y centrándonos solo en su espuma y lo que sentimos con ella tras varios entrenamientos de calidad, nos parece que esta zapatilla está justo al medio entre las ASICS Metaspeed Edge y las ASICS Metaspeed Ray. Ni más, ni menos. 

Volviendo a las Phantasm 3, su geometría rocker ayuda y da seguridad, pero sin exagerar, el antepié ancho da confianza y la suela Contagrip Road, sí, Contagrip en asfalto, responde con agarre sólido incluso cuando el suelo está un poco húmedo (no nos tocó lluvia, solo algunos regadores matinales que humedecieron un poco el pavimento).

Ahora, ¿para quién es esta zapatilla?

Si llegaste hasta acá, seguramente lo tienes claro. Para corredores competitivos, livianos o de peso medio, con buena técnica y objetivos claros. Para quienes buscan algo distinto a la típica superzapatilla explosiva. Para quienes creen que la eficiencia también es velocidad. Y para quienes buscan usar un modelo premium en todo sentido y, por lo mismo, poco común. No es para todos. Y eso, curiosamente, juega a su favor. La Salomon S/LAB Phantasm 3 no intenta gustarle a todos. No grita. No promete magia instantánea. Lo que hace es pensar distinto en una categoría donde cada vez es más complejo diferenciarse, lo que en un mercado cada vez más homogéneo, se agradece.

Salomon, la marca que nació en el trail, hoy corre en la ruta con ideas propias. Y con la Phantasm 3, deja claro que no vino a copiar: vino a competir. Para nosotros, una gran sorpresa. Zapatilla Tier One para entrar a conversar en serio este 2026. 

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