The Last Lap

Saucony Endorphin Azura: sin placa para hacer de todo

Hay zapatillas que llegan al mercado para ocupar un espacio muy específico. Son para correr rápido, para acumular kilómetros, para competir o, simplemente, para salir a trotar sin demasiadas pretensiones. Y después están las que intentan hacerlo todo. La Saucony Endorphin Azura pertenece claramente a este último grupo. La nueva integrante de la familia Endorphin toma parte del ADN de modelos más orientados al rendimiento, suma una generosa cantidad de espuma PWRRUN PB y mantiene uno de los sellos más reconocibles de Saucony: la geometría SpeedRoll. La gran diferencia está en que acá no hay placa. Ni de carbono ni de nylon. Y justamente ahí está buena parte de su atractivo. Con 40 mm de altura en el talón, 32 mm en el antepié, un drop de 8 mm y un peso de apenas 240 gramos en la versión masculina que probamos, la Azura llega como una daily trainer premium que busca moverse con soltura desde los entrenamientos fáciles hasta los de mayor intensidad. Veamos en detalle de qué se trata.

Lo esencial:

Tecnología: Mediasuela completa de PWRRUN PB + tecnología SpeedRoll
Uso: Versatil, para casi todo (umbrales, sesiones largas, entrenamientos diarios)
Peso: 240 gramos – talla 10.5 US de hombre

Valor: $169.990
Disponible en tiendas Marathon y en marathon.cl 

Saucony lleva más de un siglo con una identidad ligada al running y a poner la tecnología por delante del ruido. Esa filosofía encontró una de sus expresiones en Endorphin, familia creada para llevar sensaciones de competencia a distintos tipos de entrenamiento, desde la Speed y Pro hasta propuestas más versátiles. La Endorphin Azura entra ahí: toma parte de ese ADN de rendimiento, pero elimina la placa para convertirse en alternativa cotidiana. Y el nombre no es casualidad. La Azura original debutó en 1988 como una zapatilla liviana y rápida, con el innovador Torsional Rigidity Bar, y fue presentada como una respuesta al “hype” de la época. Casi cuatro décadas después, Saucony recupera ese nombre y espíritu para una generación.

Ahora, entrando en materia, lo primero que sorprende al ponerse la Azura es que el PWRRUN PB no se siente como uno podría imaginar. Estamos frente a una espuma basada en PEBA, pero lejos de esa sensación extremadamente blanda y esponjosa que encontramos en algunas superzapatillas. La plataforma, además, es estable y estructurada. Esto permite que la zapatilla entregue una sensación de seguridad poco habitual para un modelo con este tipo de espuma y una altura considerable. Pero el verdadero protagonista aparece algunos centímetros más adelante: el rocker SpeedRoll.

La transición hacia el antepié es rápida y marcada. La geometría invita a avanzar y genera una sensación de rodar sobre la zapatilla más que de hundirse en ella. A ritmos tranquilos puede sentirse algo rígida o incluso demasiado direccional, pero cuando el ritmo aumenta, la historia cambia. En sesiones de tempo, progresivos, subidas o ritmos cercanos al maratón, la combinación entre PWRRUN PB y SpeedRoll entrega una respuesta rápida y eficiente. En pruebas realizadas con más de 200 kilómetros acumulados, incluyendo entrenamientos largos de 32 y 34 kilómetros, la zapatilla mostró que también tiene suficiente protección para esfuerzos prolongados. El upper sigue la misma filosofía: ligero, técnico y funcional. Nada muy sofisticado, ni pretencioso. La malla es muy respirable y mantiene el pie bien sujeto. El talón ofrece un buen nivel de contención, mientras que la lengüeta, delgada pero estratégicamente acolchada, permite ajustar los cordones sin generar demasiada presión. A veces en la simpleza está la gracia. En términos generales, el calce es bastante seguro y la zapatilla se siente estable sobre el pie. Sin embargo, hay un punto a considerar: el espacio delantero puede resultar algo justo para algunos corredores. El estrechamiento de la puntera puede incomodar a quienes tienen pies anchos o son sensibles en esa zona.

Sobre cómo se siente mientras las exigimos, acá la Azura comienza a justificar su apellido Endorphin. A mayor velocidad, el rocker se vuelve mucho más natural y la espuma responde mejor. La sensación de avance aparece prácticamente sola y la zapatilla puede pasar de un entrenamiento controlado a un ritmo bastante más agresivo sin necesitar un cambio de modelo. Eso es probablemente lo mejor de la Azura: su versatilidad. Puede acompañar una salida de 40 minutos, un entrenamiento de umbral, una sesión de cuestas o una práctica larga. Incluso puede funcionar como alternativa para competir para quienes prefieren correr sin placa de carbono. Pero esa versatilidad también tiene una contrapartida. La Azura no necesariamente es la mejor zapatilla en ninguna categoría específica. Es muy buena haciendo muchas cosas, pero no busca ser la especialista absoluta en ninguna.

La Saucony Endorphin Azura es una zapatilla interesante precisamente porque no necesita una placa para sentirse rápida. Si tuviéramos que comparar, lo que se nos viene a la menta inmediatamente son las Novablast 6 de ASICS. Esto no es poco decir, porque esa es una zapatilla que siempre nos ha encantado. Es liviana, estable, tiene una espuma premium, mucha protección bajo los pies y una geometría que transforma cada cambio de ritmo en una invitación a seguir avanzando. No es la más blanda ni la más cómoda del segmento, y el agresivo rocker puede dividir opiniones. Pero cuando encuentras el ritmo que la zapatilla está buscando, todo comienza a tener sentido.

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