Hay zapatillas que evolucionan. Y después están las que rompen con todo lo anterior. La Saucony Endorphin Elite 2 no viene a corregir errores: llegó a cambiar la conversación. Porque si la primera versión dejó algunas dudas menores —demasiado rígida, poco eléctrica por decirlo de algún modo— esta segunda entrega hace exactamente lo contrario. Se trata de una zapatilla que no pide permiso para ser distinta. Veamos de qué va.
Lo esencial:
Tecnología: Espuma incrediRUN en la mediasuela + Suela PWRTRAC
Uso: Desde 10K hasta full maratón
Peso: 208 gramos en talla 9.5US de hombre
Precio: $299.990
Disponible en: marathon.cl y en tiendas Marathon del país

Tenemos que comenzar diciendo que esta zapatilla la tenemos hace bastante tiempo y, en su momento, hicimos una comparación entre ellas y las Hoka Rocket (puedes revisarlo aquí). Pero más allá de aquella prueba, sentimos que no le dimos todo el espacio que se merecían. Por lo mismo, y aprovechando la especie de relanzamiento en Chile de la marca con el tremendo Secret Run que se mandaron algunas semanas atrás, la llama volvió en encenderse. Dicho, lo anterior, vamos con el análisis.
Desde el primer contacto se siente el cambio. Saucony tomó riesgos, y el corazón de todo es la nueva espuma IncrediRun. Sí, el nombre suena exagerado, pero lo que pasa bajo el pie lo justifica. En estático, es blanda, casi absurda. Realmente es muy blanda. Pero cuando empiezas a correr, aparece la magia: una elasticidad que no se aplasta, que responde. Es como correr sobre algo vivo, algo que se adapta a tu ritmo. Suave cuando vas tranquilo, más firme cuando aprietas. Esa dualidad es, probablemente, lo más interesante que hay hoy en el mundo de las superzapatillas. Y también es probablemente la zapatilla más blanda que hemos probado.
Y claro, esto no viaja solo. La placa de carbono sigue ahí, ranurada, trabajando en conjunto con la geometría Speedroll para empujarte hacia adelante. El stack se mantiene al límite legal: 39,5 mm en el talón, 31,5 mm en el antepié. Todo está diseñado para una cosa: eficiencia. Pero lo sorprendente es cómo se siente esa eficiencia. No es agresiva en el mal sentido. No te castiga. Te invita.
Corriendo, la experiencia es difícil de comparar. Hay rebote, mucho. Pero no ese rebote descontrolado que te hace perder confianza. Aquí hay dirección. A medida que subes el ritmo, la zapatilla se ordena, se alinea, te lleva. Y de pronto te das cuenta de que estás corriendo más rápido de lo que pensabas. Sin forzar tanto. Sin esa sensación clásica de dureza que asociamos a la velocidad.
Ahora, no todo es perfecto. La suavidad tiene un precio, y se llama estabilidad. En rectas largas, la Elite 2 es un misil. Pero en curvas cerradas o giros agresivos, te obliga a estar atento. No es inestable al punto de ser un problema grave, porque no es de las más altas de su clase, pero sí es una zapatilla que exige técnica y concentración. No desaparece bajo tus pies como otras.
El upper sigue la misma lógica minimalista. Hilo de TPE ultraligero, ajuste ceñido, buena ventilación. Es cómodo, pero va justo. Incluso corto. Si tienes el pie ancho, aquí puede haber fricción, especialmente en la zona del meñique. Es una zapatilla de carrera, sí, pero quizá demasiado agresiva en ese ajuste. Eso sí, con calcetines finos y algunos kilómetros encima, el upper cede un poco y mejora la experiencia. Detalles como la lengüeta de punto y el talón moldeado suman puntos. Son cómodos, funcionales, sin excesos. Aunque hay cosas mejorables: los cordones se sienten básicos para una zapatilla de este nivel, y el collar del tobillo podría dar un poco más de estructura. Son detalles, pero en un producto premium, los detalles importan.
En la suela, el compuesto PWRTRAC —heredado del trail— ofrece buen agarre en seco y responde bien en condiciones variables. No es perfecto en superficies muy húmedas, pero cumple. Y considerando lo delgada que es la capa de goma, el balance entre peso y tracción está bien logrado. Hablando de peso, sigue siendo una pluma. Cerca de los 220 gramos en talla masculina está dentro de lo esperado, aunque al límite.
Pero la gran pregunta: ¿para quién es?
Lo interesante es que no se limita a la élite. Sí, es rápida, muy rápida. Pero también es cómoda. Y eso abre la puerta a un rango más amplio de corredores. Desde quienes buscan bajar de 3 horas en maratón hasta quienes simplemente quieren sentir esa chispa en carrera. Eso sí, si necesitas estabilidad o tienes el pie ancho, probablemente no sea tu mejor opción. En un mercado donde muchas superzapatillas empiezan a parecerse, la Endorphin Elite 2 se atreve a ser distinta. Más blanda, más elástica, más viva. No es la más equilibrada, ni la más segura. Pero sí una de las más entretenidas.