El británico Josh Kerr está viviendo un sueño. Hace unas semanas, en casa y frente a un estadio olímpico de Londres repleto, ganó la milla de la Diamond League con récord mundial incluido, pulverizando una marca que llevaba más de 25 años esperando ser superada.
Y ese vuelito todavía lo mantiene. Ahora volvió a ganar la milla, aunque bastante más lento que aquella jornada londinense, esta vez en los Commonwealth Games.
El domingo pasado, Glasgow, Escocia, fue escenario de la 22ª edición de estos Juegos que reúnen a países que tienen algo en común: Gran Bretaña. Algunos porque fueron colonias de la nación europea hace cientos de años; otros porque mantienen vínculos históricos y afectivos. Y, claro, la mayoría tienen al Rey Carlos como monarca.
Pero vamos a lo importante. Kerr ganó la carrera con 3:54.12, completando las poco más de cuatro vueltas a la pista. El medallista olímpico de París 2024 dominó con comodidad y cruzó la meta más de un segundo por delante de su principal perseguidor, el australiano Cameron Myers, quien marcó 3:55.26.

