Londres entra a la historia

En el atletismo, hay barreras que alguna vez parecieron inalcanzables. Ocurrió cuando bajar de los cuatro minutos en la milla o de los diez segundos en los 100 metros era visto como una utopía. Entonces, la gran pregunta era inevitable: ¿podía el ser humano correr un maratón en menos de dos horas? En 2017, Nike decidió intentarlo con un despliegue sin precedentes: el proyecto Breaking2 en Autodromo Nazionale Monza, liderado por Eliud Kipchoge. Hubo liebres rotativas, tecnología de punta y condiciones controladas. Pero el sueño quedó a las puertas: 2h00:25. Dos años más tarde, en 2019, llegó un nuevo intento, esta vez bajo el alero de INEOS. En Viena, Kipchoge volvió a ser el protagonista de un experimento diseñado al milímetro. Y esta vez, sí: el ser humano cruzó la barrera. El reloj se detuvo en 1h59:40. La historia, por fin, “había” cambiado. Eso sí, no se homologó como récord del mundo, por toda la ayuda que tuvo el keniata. Sólo quedó claro que sí se podía, pero había que tener las reglas del juego claras.

El Maratón de Londres de ayer domingo marcó un antes y un después en la historia del atletismo. Por primera vez, el ser humano logró correr un maratón por debajo de las dos horas sin la ayuda externa de los experimentos de antaño. El keniano Sebastian Sawe hizo lo suyo —y más que lo suyo— para firmar una actuación histórica: se coronó bicampeón de la prueba con un tiempo de 1h59:30, superando incluso lo que había conseguido años atrás Eliud Kipchoge en condiciones controladas. Lo de Sawe abre la puerta a múltiples lecturas. Pasó la primera mitad en 1h00:29, un registro que hacía pensar que incluso el récord mundial de Kelvin Kiptum (2h00:35) quedaba fuera de alcance. Pero todo cambió en la segunda parte: tras dejar atrás el icónico Tower Bridge, el ritmo se desató. Los últimos 21 kilómetros los cubrió en un brutal 59:01.

Pero la historia no se escribió solo con Sebastian Sawe. Fueron dos los atletas que, en esta 46ª edición del Maratón de Londres, lograron romper la barrera de las dos horas en condiciones de carrera. El etíope Yomif Kejelcha —que viene alternando la calle con la pista, dueño de la segunda mejor marca histórica en medio maratón (57:30) y doble medallista mundial en los 10.000 metros— firmó un debut en la distancia reina simplemente descomunal. Su 1h59:41 no solo lo instala como el segundo maratonista más rápido de todos los tiempos, sino que también significa récord de Etiopía y el mejor debut de la historia. Y no termina ahí. El ugandés Jacob Kiplimo, en apenas su tercer maratón, completó el podio con un sólido 2h00:28, un registro que también queda por debajo del que fuera el récord mundial de Kelvin Kiptum. Una jornada que no solo rompió marcas: reescribió los límites de lo posible.

Volvamos a Sebastian Sawe. Con Londres, ya suma cuatro maratones en sus piernas. Cuatro victorias. Las cuatro por debajo de 2 horas y 2 minutos, con un promedio de 2h01:34. Un inicio de carrera que no deja espacio para la indiferencia. Y claro, cuando caen barreras de este calibre, las dudas aparecen casi de inmediato. La sospecha sobre la limpieza de las marcas vuelve a instalarse, como tantas veces en la historia del atletismo. Pero Sawe parece decidido a jugar en otra liga también fuera de la ruta. En la antesala del Maratón de Berlín del año pasado, se sometió a más de 20 controles antidopaje, incluyendo pruebas de orina y sangre. Un nivel de escrutinio poco habitual, que incluso fue reforzado por uno de sus auspiciadores, que destinó más de 50 mil dólares para financiar test adicionales a los estándares habituales del circuito profesional.

Entonces, ¿a qué se debe que tres atletas hayan corrido por debajo del antiguo récord del mundo y dos hayan quebrado la barrera de las dos horas? No hay una sola respuesta, sino una combinación de factores que, alineados, generaron la tormenta perfecta. Por un lado, el circuito del Maratón de Londres, que si bien tiene varias curvas, sigue siendo rápido y favorable. A eso se sumó un clima prácticamente ideal: largada con 10°C y cierre cercano a los 18°C, condiciones que invitan a correr fuerte. También fue clave la densidad competitiva del start list, probablemente uno de los más potentes que se haya visto en la historia. Y sí, también entra en juego la tecnología. Sebastian Sawe logró su histórica marca utilizando las Adizero Adios Pro Evo 3, un modelo que empuja los límites del diseño: menos de 100 gramos en talla 9, lo que la convierte en una de las zapatillas más livianas jamás puestas a la venta. En un escenario donde cada segundo cuenta, cada detalle suma.

¿Nos tendremos que seguir acostumbrando a ver corredores rematando un maratón bajo las 2 horas? Creemos que sí.