Un acuatlón de 21K

Una media maratón terminó convertida en algo bastante distinto a lo que decía el nombre de la prueba: una carrera con tramos de agua hasta la cintura y corrientes que obligaron a los corredores a avanzar tomados de las barandas.

Ocurrió el domingo 13 de septiembre en Paramus, Nueva Jersey, durante la RaceFaster Half Marathon. Entre cuatro y cinco pulgadas de lluvia —unos 10 a 12 centímetros— provocaron inundaciones en distintos sectores del circuito. La partida, inicialmente programada para las 8:00, había sido retrasada dos horas por las condiciones meteorológicas.

Aun así, cerca de 250 corredores completaron los 21,1 kilómetros. Otros decidieron abandonar ante el riesgo que implicaba avanzar por zonas donde no era posible ver qué había bajo el agua.

Y aquí aparece la pregunta inevitable: ¿cuándo una carrera deja de ser un desafío y pasa a convertirse en un problema de seguridad?

El condado de Bergen informó posteriormente que había recomendado una ruta alternativa y abrió una investigación sobre el cumplimiento de las condiciones del permiso.